garrapata africana

La garrapata africana

   La garrapata africana (Hyalomma marginatum), es una garrapata originaria del continente africano, que según se cree ha podido llegar hasta España agarradas a algún ave que ha venido desde África. Esta hipótesis, aunque no está demostrada, parece ser la más plausible según el doctor Oteo, jefe del área de enfermedades infecciosas del Hospital San Pedro de la Rioja, que sobre 2010 avisó de la llegada del virus de la fiebre hemorrágica Crimea-Congo cuando lo descubrió en Cáceres en garrapatas que estaban en ciervos.

   En 2012 pudieron demostrar que cinco especies de ave migratorias provenientes del norte de Marruecos (Colirrojo real, Alzacola rojizo, Zarcero opaco, Carricero común y Zarcero bereber), venían agarradas a ellos varias ejemplares de la garrapata africana, portadora de la fiebre Crimea-Congo, confirmando la llegada de esta especie invasora.

ave migratoria con garrapata africana
aves migratorias con garrapata africana

   Durante sus migraciones estos pájaros van esparciendo a las temibles garrapatas africanas allá donde paran para comer y beber.

   Una vez los parásitos se han soltado se quedan esperando en zonas de hierba alta a que pase su próximo huésped al que picar. Cuando pican a algún animal o ser humano, chuparan sangre hasta pesar unas 100 veces más, esto les dará los nutrientes necesarios para poder realizar su puesta, que puede llegar a ser de 1600 huevos.

   Muchos pueden pensar, que porque no llegó antes esta garrapata, si las aves ya utilizaban estas vías de migración, y es que probablemente la garrapata africana ya llevase mucho tiempo en España, lo que la hizo indetectable es que no había traído el virus, o no se había detectado, porque estudios recientes afirman que el virus puede llevar en España unos 50 años, y parece ser que muchas personas los superan sin saberlo, según un estudio realizado sobre los donantes de sangre de Castilla y León, ya que el virus de la fiebre hemorrágica Crimea-Congo puede cursarse de forma asintomática o con síntomas leves en hasta el 90% de los infectados.

   Lo que las diferencia de las garrapatas autóctonas es que la africana es mucho más agresiva, busca a sus víctimas guiándose por el olor corporal, una característica que parece estar relacionada con el calentamiento global, puesto que el aumento de temperatura de la atmósfera las vuelve más activas y agresivas.

   Estos ácaros pueden vivir entre 2 y 3 años en función del clima, y son capaces de soportar temperaturas de 7ºC bajo cero, en estado de letargo, y a partir de los 5ºC se reactiva su organismo. En primavera, en abril-mayo se reactiva después del invierno, y en los meses de verano las formas inmaduras de la garrapata, las larvas y las ninfas, están muy activas hasta que se convierten en adultos.

   Las formas inmaduras de la garrapata Hyalomma marginatum se han encontrado en pequeños mamíferos y aves y las formas adultas en vacas, burros, ciervos o jabalíes.

   La universidad de Zaragoza realizó un estudio para estimar la distribución esperada de la garrapata africana con el clima actual. En la imagen se puede ver la distribución actual en la izquierda, y la esperada en la derecha. Parece ser que se espera que colonice prácticamente toda la península ibérica.

mapa de distribución de la garrapata africana
mapa de distribución de la garrapata africana

¿Qué hacer si me pica una garrapata africana?

   Es esencial usar un buen repelente cuando salgamos al campo en época de garrapatas.  

   En caso de que nos pique una garrapata lo ideal sería acudir a un centro sanitario, pero en caso de que no tengamos ninguno cerca a nuestra disposición podemos optar por quitárnosla nosotros mismo. Es importante hacerlo de la forma correcta, para evitar que se rompa y quede parte de su cabeza debajo de nuestra piel, lo que podría provocarnos una infección.

   Lo primero que debemos hacer es coger unas pinzas y agarrar la cabeza de la garrapata lo más cerca de nuestra piel, cuando la tenemos cogida con firmeza debemos extraerla con cuidado de no apretar mucho o tirar muy fuerte, para asegurarnos de que la hemos extraído por completo.

   Si pensamos que puede tratarse de una garrapata africana, debemos acudir cuanto antes a un médico para que nos hagan las pruebas necesarias para comprobar que no haya infección por fiebre Crimea-Congo.

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